¿Por qué el verde es tan común en los toldos?

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Por increíble que parezca, las modas u obsesiones estéticas responden a causas que no están vinculadas con la buena apariencia de las cosas. Un fenómeno que ejemplifica esta situación es la popularidad de los toldos verdes alrededor del mundo.

Si bien se trata de un accesorio funcional, la predilección por él y por este color en específico tiene origen en algo tan lejano a sus fines prácticos como la necesidad de integración simbólica de un grupo migratorio. Su historia comienza con una tendencia de decoración surgida en las regiones del sur, la costa y las mesetas españolas, entre las décadas de los 60 y 80 y coincide con dos acontecimientos históricos: el éxodo masivo del campo a las ciudades y la primera gran construcción de bloques de vivienda urbana.

El hasta hoy vigente toldo verde ha motivado la curiosidad de varios investigadores en el campo del urbanismo y suscitado la inquietud de algunos expertos en decoración. Pero más llamativo aún es un movimiento en redes sociales que busca la apreciación del que considera “un elemento no arquitectónico que, de cualquier forma, establece un patrón estético” en tanto que es también “símbolo de significación identitaria y por lo mismo, patrimonial”. Lo anterior en palabras Pablo Arboleda, creador del movimiento.

En el mismo orden de ideas, Arboleda afirma que “El toldo verde es el elemento más característico de la arquitectura española de las últimas décadas”, a lo que nosotros añadiríamos que también se convirtió en la indiscutible inspiración visual para otras urbanidades. Sobre la génesis de esta tendencia se enlistan los siguientes factores:

  • Acuerdos vecinales: los recién llegados buscaban respetar la armonía visual de los bloques de vivienda y economizar en el mantenimiento de las fachadas.
  • Efectos de luz: originalmente, las compañías proveedoras limitaban su oferta a tres colores de toldos: naranja, azul y verde. El primero, producía, al contacto con los rayos solares, una luz cálida y potente, mientras que el segundo generaba una iluminación de tono eléctrico. Los toldos verdes, en cambio, desprendían una luz fría que generaba un efecto visual agradable y permitía, a su vez, el descanso de la vista.
  • El gusto por el verde, más emotivo que racional: existe la creencia de que el ánimo de los usuarios se inclinó hacia este color porque hacía juego con los tonos marrones de las construcciones, combinación que remitía a los paisajes naturales.
  • Nostalgia por el campo: muchas de las familias que adquirieron pisos en los setentas provenían del campo. Se piensa que el color verde les recordaba inconscientemente a su lugar origen.

Si, tras conocer la historia de este encantador decorativo te interesa adquirir uno para dar continuidad a la tradición en tu casa o negocio, en Toldos tenemos el ideal para tu espacio. Búscanos y encuentra lo mejor en diseño y calidad.

Redacción

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