Cómo cuidar tu toldo en invierno

como cuidar toldo invierno

Contrario a lo que se pensaría, instalar un toldo en invierno es tan buena inversión como colocarlo en el verano. Entre sus funciones está la de proteger los muebles de jardín, especialmente cuando estos han sido confeccionados en fibras naturales como el yute o el mimbre, que suelen resentir la humedad, las heladas y la lluvia.

Teniendo un toldo evitarás la faena de trasladar tus muebles a un sótano, garaje o bodega y correr el riesgo de dañarlos durante el trayecto. Además, ahorrarás tiempo y dinero en el proceso de recogerlos y volver a instalarlos en su nueva ubicación.

Por otro lado, si tienes plantas decorativas en los exteriores y éstas se caracterizan por tener la capacidad para subsistir en climas extremosos, también se beneficiarán en buena medida de la protección que ofrecen los toldos, pues el granizo y la nieve podrían perjudicarlas.

No obstante, estos grandes auxiliares para la conservación de tus mesas, asientos y plantas decorativas, también requieren para su desempeño óptimo, un poco de atención y cuidados.

Por ello, a continuación te decimos cómo dar mantenimiento a tus toldos durante los días de frío y lluvia en el año.

  • Limpieza, regla de oro: encárgate de retirar por lo menos una vez a la semana el polvo acumulado. Para este fin puedes utilizar un plumero o toalla que no deje rastros de lana o pelusas. Ocasionalmente puedes utilizar un poco de agua con jabón para retirar manchas o residuos de suciedad. Posteriormente, elimina bien el jabón y deja el toldo extendido hasta que se haya secado por completo.
  • Nunca lo guardes estando mojado: espera a que seque para recogerlo, ya que, de lo contrario, la humedad puede arruinar las fibras textiles y favorecer la formación de moho y hongos.
  • Recurre a algún producto para prevenir la aparición de hongos: puedes encontrar una amplia variedad de ellos a la venta y su presentación en spray suele ser muy práctica y efectiva.
  • Prevé la corrosión de su estructura: para los alambres y piezas metálicas utiliza productos que prevengan la oxidación y lubriquen los ensambles.
  • Guárdalo adecuadamente: si por algún motivo decides retirar y guardar tu toldo, hazlo después de una limpieza profunda, cuando esté seco y asegúrate de conservarlo bien doblado o enrollado dentro de un recubrimiento o bolsa de plástico.

Sobre estos decorativos –tan elegantes como funcionales –lo que se puede decir con certeza es que una vez que comiences a usarlos no podrás prescindir de ellos. Por eso, en Toldos ponemos a tu disposición un catálogo con opciones para cada necesidad. Encuentra el tuyo y asegura una larga vida al mobiliario de exteriores en tu casa o negocio.

Redacción

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *